Amor geométrico (el cuento):
Al cruzarse, el círculo se enamoró del cuadrado y el cuadrado del círculo en una suerte de flechazo geométrico. Movido por una pasión desmedida, el cuadrado comenzó a acariciar la curvatura del círculo y éste le correspondió besando cada ángulo, cada arista, hasta adentrarse al fin en el epicentro de su área. Nueve meses después, nació una línea recta como muestra de su amor infinito.
Por: Ni libre ni ocupado.
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